Hace un año exactamente me encontraba sola en una playa escribiendo el balance del que había sido uno de los años más dolorosos de mi existencia, hoy recostada en mi cama y con una sonrisa en la cara le doy el adiós y las gracias al dos mil nueve por haber sido más que templado, un año cálido en todos los sentidos para mi.
Gracias infinitas por traer a mi vida la alegría y la paz disfrazada de una pequeña que robó mi corazón desde el momento en el que la tuve en mis brazos, ahora verla sonreír es mi motor de vida. Y aunque rompí mi promesa de no pisar un solo hospital durante este dos mil nueve, no me arrepiento ya que salí con el mejor de los regalos: tú, mi pequeña MARIA.
Gracias por los viajes, las risas y el llanto. Gracias por permitirle una nueva ilusión a mi corazón que ha vuelto a latir como loco con tan solo recordar su nombre. Gracias por todas las personas a las que ame y me amaron, por su comprensión, ternura y apoyo. Por esos oídos que escucharon tantas noches mis quejas y esas manos que me levantaron y abrazaron cada que sentí flaquear. Gracias también por permitirme aprender de mis errores y por darme el coraje de luchar por cada sueño que sentí escapar. Por mi libertad y estas jodidas ganas de vivir la vida como si fuera el último día.
Y aunque este año no hubo cicatrices, si hubo muchas raspaduras. Mi ego aumento y mi orgullo pareció perecer a momentos. Descubrí mundos totalmente ajenos a mi a través de la literatura. Amé y odié con rabia momentos, personas y circunstancias. Perdí amigos y gane enemigos. Lloré de decepción más veces de lo que puedan contar con las manos y encontré muy dentro de mi una mujer talentosa que ya no tiene miedo de salir. Aprendí el verdadero significado de la palabra amistad en la práctica y descubrí que era muy ajeno a lo que me habían enseñado en la teoría. Hoy sé que quien quiere estar, está… es así de simple, no hay excusas ni justificaciones posibles. Escuché miles de mentiras y quise creer algunas. Mis demonios siguen dormidos pero se encargan de susurrarme de vez en cuando que el día que menos lo espere volverán y me da miedo. Dejé de ser una farmacia ambulante y traté de vivir lo más ligero posible. Comí como una desalmada y no me arrepiento.
Peleé más de lo que hubiera querido con mi papá pero descubrí gracias a eso que cada día soy mejor persona. He aprendido a callar y a escuchar, a reservarme mis opiniones aunque sepa que estoy en lo correcto. Me declaré adicta a las películas chick flirck pero mi condición de cinéfila exigente siguió intacta. Muy a mi pesar dejé la fotografía guardada en un cajón y volví a la rutina. Me desequilibré y rompí mis propios esquemas al perdonar cosas que me juré a mi misma no volver a perdonar, dejé que me tiraran mierda encima y me hiciste olvidar a la fuerza.
Dos mil nueve te vas por la puerta grande pero no me culpes por despedirte tan apresuradamente pero me gusta mucho más como suena dos mil diez, un año que promete ser grande. Arrivederci dos mil nueve. Hasta nunca.
1.01.2010
Arrivederci dos mil nueve
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1 gritaron:
todo lo mejor para tu 2010 y tu peqeña maria.
Besos
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